La dirección pide «hacer algo con IA» y nadie sabe por dónde
Hay presupuesto y voluntad, pero no un criterio para elegir entre veinte ideas sueltas. El diagnóstico convierte esa lista en una priorización defendible.
Consultoría de IA
La pregunta no es si tu empresa debería usar inteligencia artificial, sino dónde, con qué datos, con qué riesgo y en qué orden. Eso es lo que resuelve un diagnóstico: procesos mapeados, casos de uso priorizados por impacto y viabilidad, y un modelo de medición acordado antes de invertir.
Cuándo sirve
Si tu caso no está aquí, probablemente no necesites consultoría sino implementación directa. También te lo diremos.
Hay presupuesto y voluntad, pero no un criterio para elegir entre veinte ideas sueltas. El diagnóstico convierte esa lista en una priorización defendible.
Casi siempre por integraciones que nunca existieron o por un caso de uso mal elegido. Antes de intentarlo otra vez conviene entender qué falló.
Una segunda opinión técnica independiente sobre alcance, supuestos y costo total suele ahorrar más de lo que cuesta.
Cuando contratar más personas ya no es la respuesta, hay que decidir qué parte del proceso puede ejecutar una máquina y cuál no debería.
Qué entregamos
Todos son documentos que tu equipo puede usar aunque decidas no seguir con nosotros. Es deliberado.
Los procesos revisados, con quién los ejecuta, con qué frecuencia, cuánto tiempo consumen y en qué sistemas viven sus datos.
Cada caso de uso ubicado según el resultado que puede producir y qué tan factible es hoy, con los supuestos escritos. Es la herramienta que ordena la discusión en el comité.
Qué se hace primero, qué después y qué se descarta por ahora, con las dependencias técnicas de cada paso identificadas.
Qué sistemas exponen datos utilizables, cuáles no, y qué haría falta construir. Es el punto que más veces decide la viabilidad real de un proyecto.
Qué indicador se mueve con cada caso de uso, cómo se mide con tus propios datos y cuál es su valor actual, para poder comparar después.
Qué decide la máquina y qué una persona, qué datos se exponen, qué se registra y qué se hace cuando algo sale mal.
Cómo se hace
Se trabaja con tu equipo, no sobre él: la información la tienen quienes ejecutan el proceso todos los días.
Qué se espera del proyecto, qué restricciones existen —presupuesto, plazos, normativa— y qué se consideraría un buen resultado.
El proceso real casi nunca coincide con el procedimiento escrito. Se levanta el que ocurre, con sus excepciones y sus atajos.
Qué sistemas hay, qué exponen, en qué estado está la información y qué se puede integrar sin reescribirlo todo.
Se ubican los casos de uso por impacto y viabilidad y se discute la priorización con el equipo, con los supuestos a la vista.
Alcance, límites, indicador, valor actual del indicador y criterio de éxito. Sin esto, el proyecto no se puede evaluar después.
Se presentan hallazgos, hoja de ruta y presupuesto de la primera implementación. La decisión de seguir —y con quién— es tuya.
El diagnóstico dura semanas, no meses, y su alcance se acuerda por escrito antes de empezar. Un diagnóstico que se eterniza es una forma cara de postergar una decisión.
Qué no hacemos
Preferimos decirlo antes de la primera reunión. Si buscas alguna de estas cosas, hay proveedores que las hacen mejor que nosotros.
El diagnóstico existe para decidir qué implementar. Si el resultado es un documento que nadie ejecuta, el trabajo no sirvió, y así lo planteamos desde el inicio.
Cualquier cifra de retorno dicha antes de conocer tu proceso es marketing. Los números aparecen en el diagnóstico, calculados con tus datos y con los supuestos visibles.
Muchos problemas se resuelven mejor ordenando el proceso, integrando dos sistemas o cambiando una herramienta. Cuando es así, lo decimos aunque implique un proyecto más pequeño.
Si por política interna no es posible acceder a la información necesaria para evaluar la viabilidad, el diagnóstico no puede sostener sus conclusiones. Es mejor resolver eso antes de empezar.
Retorno
El cálculo se arma con datos de tu operación. Estos son los componentes que se miden en cada caso.
En esta página no vas a encontrar porcentajes de ahorro ni multiplicadores de retorno. Cualquier cifra publicada antes de conocer tu operación sería inventada, y una cifra inventada es una mala base para decidir una inversión.
Con quién trabajamos
Necesitan decidir dónde invertir y poder defender esa decisión con criterio, no con entusiasmo tecnológico.
Conocen dónde duele el proceso y necesitan traducir eso en un proyecto viable con plazos creíbles.
Quieren una evaluación honesta de qué se puede integrar con lo que ya existe, sin comprometer la estabilidad de la operación.
Organizaciones con procesos maduros y sin equipo interno dedicado, que necesitan criterio externo y capacidad de ejecución en el mismo proveedor.
Servicios relacionados
Tres consultorías distintas para tres preguntas distintas. Elegir la correcta ahorra tiempo y dinero.
Cuando la pregunta es qué stack, qué arquitectura o qué herramientas conviene adoptar, más allá de la inteligencia artificial.
Ver consultoría tecnológicaCuando el alcance es la operación completa: procesos, sistemas, datos y forma de trabajar, con la IA como una pieza más.
Ver transformación digitalCuando ya sabes qué necesitas construir y el problema es de ejecución, no de criterio.
Ver desarrollo a medidaPreguntas frecuentes
Semanas, no meses, y el alcance se acuerda por escrito antes de empezar. La duración depende de cuántos procesos se revisen y de la disponibilidad de las personas que los ejecutan: las entrevistas son el insumo principal y no se pueden acelerar sin perder calidad.
La primera conversación no tiene costo y sirve para entender si hay caso. El diagnóstico completo —entrevistas, revisión técnica, matriz, hoja de ruta y modelo de medición— es un servicio con alcance y precio definidos, que se presenta antes de empezar. Los entregables son tuyos, decidas o no continuar con la implementación.
Se entrega igual, con la recomendación alternativa: ordenar el proceso, integrar dos sistemas, cambiar una herramienta o simplemente no hacer nada por ahora. Ese resultado es tan válido como el otro y suele ahorrar bastante más de lo que costó el diagnóstico.
Implementamos. Es la diferencia principal con una consultora tradicional: el mismo equipo que diagnostica construye las integraciones, los agentes y, cuando hace falta, el software a medida. Dicho eso, no hay obligación: los entregables están escritos para que otro proveedor pueda ejecutarlos.
No. Evaluar el estado de tus datos es parte del diagnóstico, y con frecuencia el hallazgo más valioso. Lo que sí necesitamos es acceso para poder revisarlos: sin ver la información no se puede afirmar nada serio sobre viabilidad.
En el alcance. La transformación digital abarca procesos, sistemas, datos y forma de trabajar de toda la operación. La consultoría de IA es más acotada: identifica dónde la inteligencia artificial produce un resultado medible y cómo llevarlo a producción. Si tu problema es más amplio, conviene la primera, y así lo decimos en la conversación inicial.
Cuéntanos qué proceso te preocupa y qué sistemas usas. La primera conversación sirve para saber si hay caso, y no cuesta nada.